Manzana envenenada
Pretende la rata jugar a ser bruja. ¡Conmigo! ¡Ja! Quizás se olvida que en esto de las pócimas y los conjuros, una sabe más por vieja que por bruja.
Ayer pretendió darme una manzana envenenada. Con su sonrisa de dientes afilados, quería convencerme de sus buenas intenciones. Pero una, que por bruja también ha aprendido a ser discreta, sabe poner cara de tonta y asentir.
Allá se fue toda contenta, pensando que mordería su veneno. Sin embargo, fue ella la que acabó envenenada. Y no, no se mordió la lengua, que también hubiera valido. No. Simplemente quiso engañar al grillo y el grillo también es perro viejo.
Acaba de llegar, como emisario especial de Neptuno, para colaborar en la reconstrucción de estas costas, estos días, desafortunadas. Pero, no vayan a pensar que es como aquel molesto grillo que en la antigua playa pasaba las horas incordiando con su canto malintencionado. No, este es un grillo sabio, criado en las escuelas del que ayudó a Pinocho a convertirse en niño.Y una de las encomiendas que traía era la de fumigar con un buen raticida.
El veneno va haciendo efecto y la ratita presumida cada día está más acorralada. Poco falta, exploradores, poco falta para que brille el sol plenamente en estas costas de ensueño.
Entre dos enormes peñascos de lava negra y sobre un lecho de fina arena volcánica, se alzaba firmemente la casita del mar.


