El temor de soñarte
¿No serás sólo un sueño? ¿No serás una ilusión de los sentidos? Quizás no más que un dibujo en mi mente, un ideal construido con mis anhelos, una fantasía tan perfecta como imposible...
Quizás estemos construyendo un universo de mentiras, un refugio de nuestra mente que nos permita soñar con algo más, con una ilusión que no encontramos en la realidad palpable del día a día...
Tú me miras a través del objetivo de tus ojos, fotografías mi mente y mi alma abierta de par en par y te los llevas contigo en el álbum que guarda tus dosis de vida, convertida en píldora contra la desidia, en narcótico para el desamor, en la última pila que hará latir tu corazón antes de morirse...
Yo me bebo el sueño de tu misterio, me alimento del sonido que susurran tus letras en el aire, me dejo invadir por la emoción de imaginar, deseando saber todo aquello que me ocultas, embaucada por el misterio de tus omisiones y el peligro de tus medias mentiras...
Y nos besamos... en un beso que no roza nuestros labios pero hipnotiza nuestros sentidos...
Y te vas. Te vas a dormir el sueño de otros brazos, a soñar entre el aliento de otra boca... Y yo me quedo. Me quedo estirando tus últimas palabras en el aire roto por tu ausencia. Me quedo obsesionada por la pasión insana que me produce la incertidumbre de no saber que oculta tu mirada ficticia, la incertidumbre de no alcanzar que se esconde bajo tus silencios.
Y me sumerjo en el martirio de adorar lo que más sufrimientos puede llegar a producirme, esperando que mañana sea otro día y que de nuevo vuelvas a atraparme con la trampa magnética de tus suspiros.
Pero, ¿y si mañana despierto y has desaparecido? ¿Y si descubro que sólo existías en mi mente? Entonces desearé no haber despertado jamás de este sueño maravilloso en el que vivo, cautivada por tus ojos y tus labios, bailando sobre la melodía de tu voz, desando sentir el tacto de tus dedos, aunque su fuego acabe destrozándome el alma.
Entre dos enormes peñascos de lava negra y sobre un lecho de fina arena volcánica, se alzaba firmemente la casita del mar.



Johnny Salomon dijo
El alma es irrompible, perenne. ¿Quién pude romper un alma?
6 Junio 2007 | 07:03 PM