Narcotizada
Qué bonito es despertar con la sensación de haber amado, con el calor en la piel de las caricias nocturnas, con los susurros de mil palabras de amor entrecortadas aún palpitando en el pecho... Da igual que no sea amor, no importa que la mente sepa que es tan sólo una pasión errante... El corazón baila de cualquier modo de alegría, la mente vuela entre sonrisas por los recuerdos y un suspiro se escapa de los labios cinco veces por minuto...
Qué maravillosa es la sensación de perpetua embriaguez de pasión, sentir siempre el corazón alborotado, las hormigas bailando en el estómago al son de una melodía apasionada. Quizás no sea más que una droga, un narcótico contra el dolor de la rutina diaria, un sucedaneo tras otro de aquello que me he negado a tener...
Pero funciona, de momento, me sirve esta droga extraña, este vivir en continuo viene y va de sentimientos, de unos brazos a otros, de unos labios a otros, flotando de pasión en pasión, dejándome arropar por el calor de palabras hechas suspiros en la noche, dejando que me arropen, que me hagan sentir todo el amor que necesito, ese amor que hace que me levante varios metros sobre el suelo, que consigue que vea mariposas sobrevolando mi cabeza, que logra que nada importe a mi alredador más que la cercania de esos ojos, el calor de esos labios, el murmullo de esa voz, diciéndome cuánto me ama, cuánto me necesita...
No, no es amor, al menos no es amor al uso, quizás tan sólo una pasión fugaz, quizás amor de quita y pon, sentimientos mutables a conveniencia... No, supongo que no puede llamarse amor... Pero qué felices nos hace...
Entre dos enormes peñascos de lava negra y sobre un lecho de fina arena volcánica, se alzaba firmemente la casita del mar.



Agar dijo
es sexo... a mi tambien me hace muy feliz aunque no sea amor. un saludo
2 Abril 2007 | 01:27 PM