La Casita Del Mar <img src="myfiles/casitadelmar/cabecera.jpg" width="650" height="200" class="imgcen" /> <font size="3"><b><i>Entre dos enormes peñascos de lava negra y sobre un lecho de fina arena volcánica, se alzaba firmemente la casita del mar.</i></b></font> 2008-07-02T22:43:19+00:00
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Cultura the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/07/02/nos-mudamos Nos mudamos 2008-07-02T22:43:19+00:00 2008-07-02T22:43:19+00:00 <p>... Pero todos. El albatros, el lorito, el perenquén... Todos. Nos mudamos de playa, pero no nos vamos lejos. Y lo hacemos por vosotros, para que les cueste menos dejar sus huellas en la playa, para que disfruten más de sus paseos por esta bahía. </p> <p>Aquí os dejo nuestra senda para que no dejéis de seguirnos en todas nuestras aventuras: </p> <p><a href="http://lacasitadelmar.vanessadelcristo.com" title="http://lacasitadelmar.vanessadelcristo.com" id="link_1"><span style="text-decoration: underline;"></span><img class="imgcen" src="http://s2.subirimagenes.com/imagen/previo/thump_714238casitadelmar.jpg" id="img_0"></a></p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/06/14/mujer-sin-alma Mujer sin alma 2008-06-14T20:12:41+00:00 2008-08-14T22:53:13+00:00 <p>Arrancame el alma. Arráncamela si es necesario para que deje de dolerme de este modo. Arráncamela y llévatela contigo, para que enmudezcan estos gritos que me piden llantos. Llantos en torrente. Llantos que desgarren, que limpien, que arrastren todo el malestar por el desagüe del olvido. Llantos que no llegan desde este pozo seco que es mi alma.</p> <p>Por eso, arrancame el alma. Arráncamela y llévatela contigo a tu guarida de silencios. Arráncamela y déjala dibujada en tinta mágica sobre el lienzo de tu piel de acero. Para que allí muera de frío. Para que allí se muera congelada y sola, consciente de que no tiene sentido alguno su vida. Pues, ¿de qué sirve un alma que viva y que no sienta? ¿De qué sirve, si vive y siente siempre en la agonía de querer morise?</p> <p>Así que, arrancala. Quédatela, para ti, te la regalo, para que juegues con ella y la disfrutes como yo no puedo hacerlo. Quédatela y deja tranquilo mi estómago, mi corazón, mi mente, mis ojos sin lágrimas. Quédatela para que no vuelvan a atormentarme tus miradas, ni tus sonrisas, ni tus palabras, ni tus besos a otra en la madrugada. Quédatela y deja que siga siendo la mujer sin alma que un día dibujé sobre tu almohada. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/05/24/aquello-te-escondo Aquello que te escondo 2008-05-24T22:09:46+00:00 2008-05-24T22:09:46+00:00 <p>Qué fácil es dibujar sobre las nubes. Qué fácil es mostrarle a la luna dientes de perla y andares de hojalata. Qué fácil resulta escribir cuentos de bruja sobre las olas y que el mundo entero los lea convencido de que son historia viva. Y, sin embargo, qué difícil resulta ponerle un espejo a nuestra alma. </p> <p>Hace tanto tiempo que camino con estos zapatos de cartón que se me ha olvidado el tacto que tiene la piel de mis pies debajo de ellos. Y aún así me sorprendo cuando tus ojos pasan sobre mí acostumbrados a ver lo que yo quise mostrarles. Aún así me sorprendo cuando describes con tanta exactitud ese personaje que sólo yo conozco porque fui quién lo inventó. </p> <p>Porque es mucho más fácil conocer al personaje que a su autor. Porque el autor es un fantasma que se oculta tras los sueños que convierte reales para asombrar al mundo. Un fantasma que se esconde bajo la cama y permanece mudo mientras hayan unos ojos cerca que puedan descubrir su rostro. Una sombra temerosa de que la luz del día pueda convertirla en cenizas. </p> <p>Porque es más fácil ser Mata-Hari que Santa Teresa de Calcuta. Porque prefiero tu temor a tu desprecio, tu indiferencia a tu lástima. Porque prefiero ser la madrastra a Cenicienta y morir sola que abandonada. Porque los finales felices sólo existen en los cuentos y la vida de cuento sólo tiene el que yo dibujo en mi rostro cada mañana. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/05/12/vida-maestra Vida maestra 2008-05-12T03:29:48+00:00 2008-05-15T10:16:08+00:00 <p class="MsoNormal">Ayer hizo un año de la mutación. Un año desde que decidí levantar un huracán que arrasase con esta playa para desde los cimientos volver a construir un nuevo mundo en el que poder soñar más y soñar mejor. Y lo conseguí. </p> <p class="MsoNormal">Hoy puedo decir que nada fue en vano, que aunque mañana lleguen lluvias y tormentas, aunque algún día todo pueda volverse a llenar de fango, mereció la pena dejarme llevar por los instintos y sacar del alma un grito sordo que hiciera callar a los miedos.</p> <p class="MsoNormal">Hoy, un año después, el sol de esta playa brilla y sonríe con más fuerza que nunca. Los cantos están llenos de vida, la arena es más suave y ondulada de lo que nunca soñé, el mar más cristalino y la brisa es tan cálida como salada. </p> <p class="MsoNormal">Y bien es cierto que siempre se añora. Bien es cierto que los cambios a veces implican sacrificios que no nos hubiera gustado hacer. Bien es cierto que en el camino hasta este manso resonar de mi pequeña cala solitaria hubo sonrisas que enmudecieron y que se extrañan como nunca. </p> <p class="MsoNormal">No hubo jamás conjuro perfecto, aunque mi naturaleza me invite siempre a luchar por alcanzarlo. Pero cada camino recorrido deja siempre en nosotros una lección en cada paso. Porque la vida es en sí una gran lección, una gran maestra que camina sola y que nos guía, si la dejamos, por la senda del auto-conocimiento. </p> <p class="MsoNormal">La mía, mi lección de este año, viene llena de felicidades, la lección de mirarme en el espejo de esta agua bella y limpia y, de repente, encontrar mi cara. Y entender que no hay otro camino que el que marca el tiempo en su caprichoso viene y va. Y por fin, por una vez, empezar a vislumbrar mi rostro, sonreír y ver al fin la sonrisa de una bruja… la bruja del mar que siempre quise ser. Y aceptar que hice bien en seguirle los pasos a esta vida. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/05/05/a-veces-pasa A veces pasa... 2008-05-05T03:47:12+00:00 2008-05-12T06:43:12+00:00 <p>Ella había sido siempre la estrella de la clase. Desde lejos la miraban con envidia y disimulada admiración las que nunca recibieron un piropo. A su alrededor se colaban siempre las que morían por brillar de aquel modo con una sonrisa. </p> <p>Él siempre fue el favorito de las maestras, el admirado entre los compañeros y el sueño de todas las niñas. A su alrededor se forjó el compañerismo nacido de grandes charlas y mejores fiestas. </p> <p>Los años los convirtieron en los protagonistas de aquella película de joven rebeldía. Y la poesía de sus libretas se hizo música entre los dedos de él. Y la música los puso en el brete de las sonrisas y los sueños.</p> <p>En primera fila del escenario siempre estaba ella, junto a un séquito de fieles aspirantes a especiales. Tras el micro del escenario estaba toda la fuerza que desprendían las ansias de él. </p> <p>Y los años los hizo uno. Y al destino llamaron suerte. Y las mañanas llegaron con magdalenas y mapas que siempre les mostraron el camino por el que andar. </p> <p>Ayer volví a verles. Ella seguía siendo igual de bella bajo aquellos escasos kilos de más. Él, que parecía haber encogido tras aquel carrito rojo de bebé, se dio la vuelta, y me mostró el rostro de la serenidad que sólo regalan los retos conseguidos. </p> <p>Y su alrededor se llenó de gente en un instante. Y llovieron besos y sonrisas.</p> <p>Y yo en silencio, desde una esquina, tuve suspirar y admitir sorprendida que a veces pasa. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/04/24/el-regreso-del-monstruo El regreso del monstruo 2008-04-24T00:00:00+00:00 2009-01-15T17:50:48+00:00 <p>Te conozco. Te conozco perfectamente. Sé a qué huelen tus noches amargas. Sé distinguir tu sigiloso caminar bajo el frío de las sábanas. Reconozco a la perfección el color de tus pupilas sedientas de ánimo.</p> <p>Y no te voy a dejar. No. No te voy a permitir que de nuevo te apoderes de mi serenidad. No pienso consentir que tus garras sanguinarias hagan preso a mi corazón. No estoy dispuesta a rendirme sin luchar contra tu furia despiadada y tu desalmado caminar. Esta vez estoy preparada. Esta vez tengo pociones de sobra, armas suficientes escondidas bajo la almohada, para decirte que te vayas. Esta vez no voy a dejar siquiera que termines de salir de esa guarida maldita a la que te envié la última vez. </p> <p>Bien es cierto que entonces contaba con un ejército a mi alrededor para apoyarme en mi lucha contra tu gigantesca destructividad. Es verdad que entonces no luchaba sola. Pero sí aprendí a luchar en aquella compañía. Aprendí que la técnica para que no crezcas como el infernal monstruo que eres, es no dejarte siquiera acercar tu hocico maloliente a mi rostro herido. Aprendí que son el temperamento templado, la racionalidad y la calma las únicas armas capaces de vencerte. </p> <p>Y sé que conoces mis puntos débiles. Sé que sabes que mi ímpetu arrollador es tu mejor baza contra mis defensas. Sí. Soy un mar. Un mar lleno de corrientes que fluyen sin control posible ni concierto. Y es ahí donde radica tu fuerza, capaz de penetrar hasta las profundidades de mis cavernas marinas a base de colocar muros con los que se estampen mis olas intrépidas. </p> <p>Pero ya soy consciente de ello. Lo soy más que nunca. Y la luna está lista para apoyar mis conjuros y parar el agua día y noche hasta que desaparezca el olor a ti que ha inundado mis noches. Porque no te quiero, porque te detesto, porque no eres más que un monstruo camuflado de melancólica inspiración que al mínimo descuido de mis desvelos teñirá de negro hasta el último átomo de mi alma. </p> <p>Sí. Lo sé. De nuevo ha comenzado la guerra. Una guerra que esta vez libraré en solitario contra ti. Frente a frente. Cuerpo a cuerpo. Pero ten por seguro que todos mis años de agonía son suficiente motivo para estar absolutamente segura de mi victoria. Porque mi corazón aún conserva cicatrices y no pienso permitir que los cuchillos de tu incomprensión vuelvan a rozar siquiera su débil estructura. </p> <p>Esta guerra, odiado ser, sólo puedo ganarla yo. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/04/21/herencia-suplicas Herencia de súplicas 2008-04-21T01:54:01+00:00 2008-04-21T01:55:57+00:00 <p>Cómo quisiera decirte que los sueños no se hicieron pesadillas aquella noche de verano. Cómo quisiera agarrarme a las arenas del tiempo y que dejaran de sonar las goteras en mi ventana. Pero hace tiempo que las olas se vuelven cada vez más grandes y que el viento de la noche enfría los huesos cuanto más me acerco a la orilla. </p> <p>Sí. Estoy aquí. Y las nubes me recuerdan que un día las miré rogando esto. Pero yo no sabía que la calma se pagaba con silencios y con tardes de domingo sin abrigo. Yo no sabía que la noche se convierte en gigante cuando uno la mira a los ojos. Ni podía imaginarme que en mitad del vacío podían escucharse las gritos del pasado. </p> <p>Y sí. Aquí estoy. Con el pelo haciendo ondas sobre este aire marino, mientras el púrpura plomizo de este cielo tan mío se mete por cada uno de los rincones de mi alma para teñir de lila mis pensamientos. </p> <p>Aquí estoy ahora. Donde aquel fantasma pronosticó un día que me vería, pero sin la melodía de su voz en mis oídos. Conformándome con el repiquetear de sus cadenas sobre las rocas de nuestra playa. Conformándome con vivir lo que pedía, porque el destino me prohibió vivir lo que soñaba. </p> <p>Y cómo quisiera decirte que los sueños no se hicieron pesadillas aquella noche de verano, pero lo cierto es que el despertar me escupió a la cara la condena de la memoria. Y en la memoria naufragarán por siempre las ansias de mi alma. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/04/15/anoranza Añoranza 2008-04-15T01:57:16+00:00 2008-07-16T16:53:01+00:00 <p>Comida para uno. Un plato, un tenedor, un yogur, una cuchara, una cerveza. Y Alanis Morrisette con una mano en el bolsillo y con la otra agitando un cigarrillo con descaro. Y la mente que se escapa por mi ventana y corre hasta la tuya, la de ayer, la que fue de dos. Y tus ojos enormes mirando la lámina en blanco, el carboncillo bailando en trazos de ensoñaciones, y los míos perdidos en musarañas mientras podían haberte estado mirando. Y comida para dos. ¿O era para tres? Dos platos, dos tenedores, una fuente enorme, dos yogures, dos plátanos, dos copitas de vino tinto. Y la siesta acurrucados mientras Triana se enamora de una gitana de ojos negros. Y no pensar demasiado porque el que no sufre no piensa. Y regresa mi mente y se despierta y me mira y se calla, porque es mejor no hablar para no convertir en reales los sentimientos. Ya llegará el mañana a asesinar esta añoranza. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/03/24/muereme Muéreme 2008-03-24T03:41:57+00:00 2008-05-15T10:33:25+00:00 <p class="MsoNormal">Déjame morirme en el martirio de los besos estampados. Déjame que me vuelva invisible y los puñales caigan al suelo. Déjame. Porque ayer pensaba que yo era yo, y hoy ya sólo creo que no fui nunca. Porque a base de querer ser, me convertí en este horrible monstruo. Porque, aunque luche, siempre seré yo. Porque nunca seré el yo que trato de pintarte con carmín en los espejos. Sólo seré yo. El otro yo. El de la sonrisa insoportable, el del tembleque incomprensible, el de los chistes sin gracia, la voz con soniquete, las explicaciones que no pidió nadie, el agobio, la histeria, la impaciencia, la pesadez… El siempre yo. El yo de siempre. Ése que odio. Ése que odias. El que odian todos. Por eso, déjame que me muera. Déjame que apague la luz de esta ventana para que no vuelvas a mirarme el alma. Porque ya basta con verme el rostro para odiarme. Porque ya basta. Porque me reconcomen las entrañas de rabia e impotencia cuando el espejo vuelve a gritarme el nombre en alaridos. Porque es ése mi nombre y no el que yo quiero inventarte con cuentos embrujados. Porque yo soy aquella que te oculto. Porque soy aquella que sólo a mí misma quiero ocultarme. Y no sirve de nada. Porque tan sólo existe ella, la que me persigue, la que me atormenta, la que me machaca con su invisible presencia en cada una de mis palabras. Porque yo quise matarla, pero aún vive. Y la odio. Y me odia. Y por eso acabaremos matándonos la una a la otra. Por eso, déjame morirme con besos estampados contra las paredes de la realidad. Déjame morirme porque así la mato y muere el miedo, y el ayer, y el mañana de seguir soportándola. Déjame morirme y que se muera en el infierno del olvido. </p> La Casita Del Mar http://s3.amazonaws.com/lcp/casitadelmar/myfiles/silueta65x65.jpg http://casitadelmar.lacoctelera.net/post/2008/03/15/un-final Un final 2008-03-15T01:27:39+00:00 2008-03-15T01:27:39+00:00 <p>Trató de darse la vuelta para volver a conciliar el incomodo sueño entre los tres pequeños asientos de turista que había logrado ocupar al final del avión. Apoyó la espalda contra la pared del aparato y cerró los ojos con las piernas estiradas bajo la fina manta azul que le había dado la azafata. </p> <p> Entonces, un respingo. Y luego otro. Y el mundo comenzó a bailar bajo su cuerpo. La señal de alerta para abrocharse los cinturones hizo saltar a más de mitad del pasaje, ya asustado por el vaivén del aparato. Pero ella seguía en calma. Bajó los pies al suelo y abrochó su cinturón mientras las mascarillas de oxígeno saltaban desde el techo aumentando el bullicio y los gritos que comenzaban a convertirse en un eco repetitivo.</p> <p> Otro salto. Un empujón. Las maletas rodando por el pasillo tras salir despedidas de los compartimentos. Un tirón. Otro salto. Y la velocidad agigantándose por segundos. Su cuerpo, colgando del cinturón recién abrochado, se había quedado tan manso como el de un muñeco de trapo.</p> <p> Para ella ya no había avión. Ya no había vuelo, ni maletas, ni pasaje, ni cinturón. Ella ya sólo podía ver el rostro dorado y terso de él. Su sonrisa deslumbrante llenando cada rincón de su visión. Sus brazos abiertos ante ella. Cerró los ojos y suspiró profundamente. Al fin, sería libre. Al fin le volvería a ver.</p> <p> Y mientras el avión se hundía con ella y su futuro en las profundidades del océano, su alma se aferraba con fuerza a aquel abrazo que la recibía manso y cálido en el infinito. Abrió los ojos y allí estaba él. Al fin. Más vivo que nunca, suyo en la muerte que sí dura para siempre. Suyo en las profundidades de la eternidad. </p>