Categoría: Sueños de arena y sal
3 Enero 2008
Un nuevo año, un nuevo amanecer y el alma siente como se renueva y muta, y cambia y canta una nueva melodía.
El mar amaneció este año mucho más azul, más lleno de vida y también de temores. Amaneció embravecido, inquieto, anunciando que no serán fáciles los próximos 366 días que durará este año bisiesto.
Pero hay fuerza. Oculta, perezosa, sin ganas de moverse mucho, pero hay fuerza. Fuerza para asumir el mañana y mirar este mar bravío con ánimo de nuevos retos.
Días llevo conjurando. Conjurando un nuevo sueño que naciera renovado junto a la espuma salada de este nuevo año. Y ya está listo. Un sueño de lujuria y desenfreno, un sueño de sensualidad y pasión para colmar de erotismo a las almas hambrientas de amor y sedientas de sexo.
Así que, como regalo para este nuevo año, aquí os dejo su senda, la senda que conduce al reino de Serena Freya, la senda para que os dejéis embrujar por sus suspiros... SShh, ¿los oyes?
Feliz año y hasta pronto, exploradores!
servido por LA BRUJA
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28 Noviembre 2007
Aún no sé cómo el abrazo amistoso se transformó en caricia
furtiva, ni cómo la complicidad convirtió en besos las sonrisas. Sólo recuerdo que mis labios se dejaron arrastrar por el embrujo de su boca pequeña y sonrosada, y que en unos instantes el mundo entero se transformó en pura sensualidad.
El tacto suave de sus manos bajo las sábanas elevó mi cuerpo
hasta las estrellas con una dulzura jamás conocida, atándome a las ansias de sumergirme para siempre en el mar de seda de su piel y quedarme flotando en el brillo de sus pupilas.
Y la vi convertirse en ninfa ante mis ojos. Su rostro se iluminó cual estrella de oriente mientras mis dedos buceaban en la humedad de sus entrañas. Y quise más.
Y mientras su lengua dibujaba círculos ardientes alrededor de mis senos, sentí que el ritmo de mi deseo cabalgaba hasta un desenfreno irracional que clamaba por desatarse en cada poro de su piel.
Y la timidez dio paso al olvido y el olvido a la lujuria de amar al ser sin géneros ni prejuicios. Y nos convertimos en luz por un instante, mientras tocábamos el cielo envueltas en un calor insólito para
nuestros sentidos. Y vibramos, como jamás creímos que podríamos hacerlo, para luego caer rendidas en un sueño jadeante del que quizás esperábamos no despertar…
Hoy, tiempo ha, nuestras miradas distantes se cruzan evitándose
como las de dos desconocidas, ocultándole al mundo una pasión secreta. Una pasión tan intensa que atemoriza. Una pasión que se desata muda con el simple roce sus dedos sobre mi nuca y que espera amordazada en las entrañas a ser asesinada por el tiempo.
Hoy, nos miramos con el deseo atragantado y huimos en busca
del silencio para contarle que no sabemos cómo el abrazo se convirtió en caricia, pero que aún sigue vivo el sabor de aquellos besos surgidos de sonrisas.
servido por LA BRUJA
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28 Septiembre 2007
Te huelo. Te huelo en todas partes. Tu olor penetra por mis venas, me nubla los sentidos, me abruma, me atormenta, me arrastra al sinsentido de desear cada poro de tu piel.
Tu olor está dentro de mi cerebro, en las profundidades de mi alma. Camina por mi cuerpo dejando el rastro de tu deseo impregnado en cada centímetro de mi ser.
Tu olor es un embrujo, una maldición contra mi cordura, una pócima diabólica que se apodera de mi cuerpo y de mis actos y me obliga a beber de la fuente de tus besos, hasta inundarme de ti.
Y siento en el paladar el regusto de tu aroma, el sabor seco de tu piel de seda. Y admito inconsciente que necesito más, más cada segundo. Asumo que has conseguido atarme al embrujo de tu pasión y que es tu olor el filtro de amor que ha logrado que domines mi voluntad.
Tu olor, tu olor a madera ardiendo, tu aroma a despertar sediento, tu olor que provoca mi sed, mi hambre, mi deseo... Tu olor... El sueño eterno de respirar tu olor...
servido por LA BRUJA
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30 Agosto 2007
Aún conservo el mensaje de aquella botella que apareció una mañana en la orilla de mi playa: "Eres lo mas parecido a ese sueño que todos queremos vivir. Gracias por hacer que me sienta un personaje de tus relatos, gracias por darme hospedaje en tu corazón y llenarme de ilusión todos los días."
Aquella botella que llegó en mitad de la ilusión, que llegó mientras bebíamos el agua mágica de aquel oasis que compartimos, en mitad de aquel sueño que aún nos mantiene en vilo con sus recuerdos.
Fue un sueño, sí. Un sueño que empezó narcotizando mis sentidos. Un sueño durante el cual vi mis dedos enredarse en los rizos de tu
pelo, durante el que sentí la seda de tus labios beberse el licor de fuego de los míos. Un sueño que llevó a nuestras pieles a fundirse en una sola, mientras nuestras manos se adentraban en el sueño de no dejar de tocarse nunca. Un sueño que temí soñar.
Fue un sueño tan maravilloso, que deseé vivir soñando. Fue un sueño tan bonito, que soñé que era real. Fue un sueño tan real, que pensé que seguiría existiendo cuando abriésemos los ojos.
Pero, los sueños se mueren al alba, el sol los quema y los destruye y por eso tú sólo querías seguir soñando. Yo, sin embargo, me empeñé en que te soñaría despierta y olvidé que a la luz del día la ilusión de los oasis se desvanece entre las dunas del desierto y tan sólo dejan pesadumbre, soledad y sed.
Entonces, vi entre lágrimas como nuestro sueño se moría, roto en mil pedazos cual espejo maldito, mientras tu arriabas las velas de tu barco, dispuesto a alcanzar de nuevo el rumbo que perdiste un día, siguiendo el canto de mis sirenas.
Hoy me siento en esta orilla solitaria, abrazando aquella botella que dejaste caer un día en mis aguas, reviviendo cada momento en las
imágenes mágicas de mi hoguera, rastreando el horizonte en busca del dibujo de tu estela.
No volverás, lo sé. Ni mi mente quiere que vuelvas, pues los sueños se vuelven pesadillas cuando los toca la vara de la realidad. Pero, esta noche dejaré a mis sueños que sueñen contigo, dejaré que resuenen los cascabeles en el aire, llenándolo con tu aroma a incienso y a madera.
Mañana. Mañana será otro día y quizás pronto vuelva a soñar. Mañana escribiré un conjuro sobre las llamas y rogaré a Selene que acalle mi llanto y que los sueños regresen al subconsciente y se duerman mansos en el desván al que vuelan los sueños sin realizar. Mañana admitiré despierta que hoy murieron nuestros sueños de arena y sal .

servido por LA BRUJA
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30 Julio 2007
Tú descubriste mi primera cana. Y llenaste ese momento trágico con la magia que desprende tu mirada. Y rescataste la mía del olvido. Y cambiaste el ritmo de mis latidos.
Tú me recordaste que hay emociones que merecen el riesgo de romper los barrotes del miedo, que no hay dolor lo suficientemente intenso para conseguir ensombrecer la agitación que produce una caricia.
Tú llenaste mis sueños. Los sueños de día y los de noche. Llenaste de luz ese cuartito de mi interior que llevaba vacío y cerrado desde el fin de los tiempos. El fin de aquellos viejos tiempos.
Hoy soy vieja contigo. Empiezo a ser vieja contigo. Y descubro con asombro que he rejuvenecido al descubrirme envejeciendo. Porque el camino hacia el destino te ha puesto en mi ayer, en mi hoy, quizás incluso en mi mañana.
¿Y qué nos traerá el mañana? ¿A dónde nos conducirá la marea?
Esas preguntas eternas que tan sólo alcanzan respuesta cuando ya no sirve de nada tenerla.
Sí, olvidaré las preguntas. Haré que olvidé preguntar. Sonreiré de nuevo en los pasillos esperando que te vuelvas a cruzar. Y que encuentres otra cana. Y ¿por qué no mil canas más? Mil canas iluminadas con ternura, mil arrugas surgidas de sonrisas. De la sonrisa eterna que es mirarte despertar y despertar mirando tu sonrisa.
servido por LA BRUJA
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27 Julio 2007
Duele. Hiere. Angustia mucho vivir así. Vivir condicionada a tus secretos, atada al fuego de tu gran mentira. Me duele. Me acuchilla el estómago.
Me atormenta. Y, sin embargo, sigo aquí. Sigo avanzando tras de ti, siguiendo tus pasos en la arena seca, mojando mis labios cortados con las minúsculas gotas de tu aroma que se desprenden en el aire.
"Es lo que hay", me dices. Y yo asiento. Trago. Asumo. "Si no desapareceré". Y yo caigo rendida a tus pies temiendo que eso ocurra. "Lo entiendo", te digo. "Tienes razón", me excuso. Pero, no lo pienso y no sé si sabes que no lo pienso.
No sé si sabes que me destrozan esas palabras. No sé si entiendes que no tengo motivo alguno para callar mas que esta necesidad insana que has creado en mis sentidos. No sé si sabes que yo soy libre. No. Vale, es cierto. Era libre. Lo era hasta ayer, hasta el momento en que embrujaste mi razón y me dejé arrastrar por el delirio.
Y tú dices que sufres. Dices que no puedes evitarlo. Y dices y asumes y me obligas a aceptar una realidad que no busqué, que no necesito, que no deseo. Y yo la acepto. Como el perro apaleado acepta la cadena de su amo a cambio de una misera caricia.
Y dices que también necesitas mi aliento. Mas lo tienes. Giras tu mano en el aire y lo agarras cual fruto del paraíso servido a tus caprichos.
Mientras, yo callo. Yo asumo. Yo me apaño con las sobras de ti que caen de entre las nubes con la misma asiduidad que la lluvia en el desierto.
Y veo la preocupación en tu mirada. Siento el miedo derramarse entre tus dedos, la angustia que se instala en tu pecho cuando piensas que un mal movimiento de mis pies pudiera hacer naufragar tu barco. Y presencio con envidia como atas sus cuerdas a tu muelle, como enceras su cubierta y sus paredes, como revisas el estado de sus velas una a una, asegurándote de que podrán mañana seguir llevándote por encima de las olas de la vida.
Y yo te miro navegar, encogida en la otra orilla. Esta orilla sin muelle, sin dársena, sin noray. Esta bahía a la que llegas a nado de cuando en cuanto para volver a huir a tu embarcadero seguro y confortable. Y me pregunto acongojada y sola, ¿qué hay de mí? ¿qué hay de mí en ti?
servido por LA BRUJA
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10 Julio 2007
¿Cómo puede la ilusión sustituir tantas otras sensaciones profundas? Sí, la ilusión. Pues tú y yo sabemos que no es más que eso, una ilusión en sus dos acepciones posibles. Una ilusión de dos caras traslúcidas que mezclan sus matices y, mientras tanto, nos mantienen en el vilo de adivinar qué aguarda tras su destello.
Ilusión. La ilusión de sentirte tan cerca aún a sabiendas de la distancia que nos separa. La de
ver el brillo en tu mirada al contemplarme, la de sentirme admirada, querida, deseada. La ilusión de saborear por unos instantes ese beso que no me pertenece. La ilusión de dejar que mi alma flote, embriagada por el sueño que dibujan tus palabras.
Ilusión. La ilusión de ver como se perfila esta ilusión en el horizonte, la alegría vibrante de ver su brillo al acercarme, la satisfacción de permitirle a mis sentidos disfrutar de esta ilusión sin la tortura de la realidad.
Ilusión. La ilusión de vivir plenamente esta ilusión, de dejarme invadir por ella, de correr a su encuentro, saltando entre las nubes de su fantasía, absorbiendo su aroma, bailando en su melodía, disfrutando de ella hasta el último segundo, aún a sabiendas de que no es más que una ilusión, un oasis que aparece entre las brumas de la soledad y que, como ocurre en todos los desiertos, desaparecerá en cuanto tratemos de bebernos su agua cristalina.
Pero, qué felices seremos al recordar lo ilusionados que nos mantuvo esta ilusión.

servido por LA BRUJA
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4 Julio 2007
No lo sé. ¿Qué más dan tus caricias si en el fondo no lo sé? ¿Qué importa que vibrara tu cuerpo si en el fondo jamás sabré hasta que punto vibraron tus sueños? No, no lo sé. No sé a dónde me llevas, no sé qué esconde este camino que a ciegas e insensata he comenzado a andar tras tus pasos.
¿Tus manos? Sí, tus manos son pétalos que perfuman y embriagan el alma de las brujas. ¿Tus ojos? Tus ojos, un misterio de ternura y secretos. ¿Tu boca? Tu boca, el pecado del que no puedo me puedo librar.
Pero, no lo sé. Y no sabes cuanto
me asusta no saber. No sabes el pánico que me produce la oscuridad que reina más allá de tu sonrisa. Me siento en penumbras, a ciegas en un túnel sin retorno en el que tan sólo alumbra la luz de tu mirada. Y quiero perderme, perderme en mi senda hacia esos faros que hipnotizan mis sentidos, perderme en el tacto de tu cuerpo sediento del mío, perderme en el aroma que desprende tu lujuria, atormentando la mía.
No, no lo sé. No sé que hacía yo allí. No sé cómo he podido dejarme arrastrar por la melodía dulce de tus palabras. Pero ya no puedo deshacer el camino. Ni quiero deshacerlo. Ya sólo quiero que llegue el mañana y volver a caer en el delirio de tus brazos, volver a sentir la viveza de tu pasión, volver a pecar una y mil veces en tu senda maldita y quedarme en ella hasta que llegue en mi busca la condena del destino, el castigo del despertar. Porque no lo sé, no, pero sí recuerdo que no hay despertar más bello que el que nos deja con la sensación de haber amado.

servido por LA BRUJA
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