Categoría: Escrito sobre la arena
3 Enero 2008
Un nuevo año, un nuevo amanecer y el alma siente como se renueva y muta, y cambia y canta una nueva melodía.
El mar amaneció este año mucho más azul, más lleno de vida y también de temores. Amaneció embravecido, inquieto, anunciando que no serán fáciles los próximos 366 días que durará este año bisiesto.
Pero hay fuerza. Oculta, perezosa, sin ganas de moverse mucho, pero hay fuerza. Fuerza para asumir el mañana y mirar este mar bravío con ánimo de nuevos retos.
Días llevo conjurando. Conjurando un nuevo sueño que naciera renovado junto a la espuma salada de este nuevo año. Y ya está listo. Un sueño de lujuria y desenfreno, un sueño de sensualidad y pasión para colmar de erotismo a las almas hambrientas de amor y sedientas de sexo.
Así que, como regalo para este nuevo año, aquí os dejo su senda, la senda que conduce al reino de Serena Freya, la senda para que os dejéis embrujar por sus suspiros... SShh, ¿los oyes?
Feliz año y hasta pronto, exploradores!
servido por LA BRUJA
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24 Octubre 2007
Yo tenía un cuartito. Un cuartito que era sólo mío. Y en aquel cuartito cabía todo: cabía el miedo, la esperanza, los sueños, la tristeza, la angustia, la desazón, la alegría, las carcajadas y hasta la plena felicidad.
Aquel cuartito lo absorbía todo. Y todo se convertía en paz, en seguridad, en complicidad, en confianza. Y yo me sentía dentro de él como en el útero de una madre, abrazada por el calor que desprende el sentirte querida.
Hoy miro a aquel cuartito y me entristezco de amargura al verlo más frío que nunca, más triste y desolado de lo que jamás pensé que pudiera estar.
Hoy siento que el tiempo, ese enemigo traicionero, y la edad y los compromisos y la responsabilidad y todo eso que nos convierte en ancianos segundo a segundo, se han comido la luz de aquel cuartito.
Hoy siento que hace mucho tiempo que la puerta de aquel cuartito está, no cerrada, pero sí encajada, y que nos cuesta un mundo darle una patada y volver a llenarlo de luz. Nos cuesta un mundo porque el mundo nos ha comido y la distancia y las horas y la absurda rutina, nos han comido las ganas.
Pero, cuánto daría por volver a sentarme cómodamente en los cojines tirados en el suelo de aquel cuartito mío, cuánto necesitaría en estos instantes la seguridad de sus paredes y la magia de sus poderes.
Aquel cuartito se llamaba Amistad y era hijo de dos mujeres, las dos mujeres que mi cuartito añora como el agua es añorada por el sediento.
servido por LA BRUJA
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8 Octubre 2007
A menudo me pregunto qué hace que todo siga girando a nuestro alrededor como si existiese un sentido oculto tras dicha rotación. No, no es un simple "a dónde vamos" o "de dónde venimos". No, yo, más bien, me pregunto por qué estamos, para qué. Y, más aún, ¿qué nos hace seguir andando con la cabeza erguida y el paso firme a pesar de las tormentas, las tempestades y las arenas movedizas que se empeñan en maltratar nuestro caminar?
¿Qué sentido tiene el viento? ¿Por qué le roba un suspiro a cada esquina de la calle? ¿Qué canta la luna cuando no la escuchamos? ¿Y por qué su canto se empeña en irrumpir en los sueños de los locos?
¿Por qué sigo aquí? ¿Y por qué tú no? ¿Y por qué sigo yo estando aquí si tú no? ¿Y cómo he asumido que así es? Ya ni lo recuerdo. ¿Cómo llegue hasta este valle? ¿Y para qué caminé hasta aquí?
¿Por qué corremos hacia la meta si sabemos que tras ella sólo está de nuevo la línea de salida? ¿Y qué nos hace seguir dando vueltas a este circuito cerrado en el que no cambia más que el movimiento de las hojas de los árboles cuando al viento le da por variar su rumbo?
¿Y cuántos suspiros como ese se han impregnado en estas paredes? ¿Durante cuántos años? ¿Por cuántos momentos? ¿Cuántas veces fueron por ti y cuántas por otros muchos? ¿Y por qué sólo resuenan los tuyos cual eco fantasmagórico? ¿Y para qué los sigo escuchando si están ahogados por la sal del tiempo?
¿Y para qué seguir preguntando si es de recibo que estaré siguiendo tu rumbo antes de alcanzar alguna respuesta? ¿Y para qué cualquier cosa del mundo si acabaré siguiendo tu rumbo con los ojos fijos y las manos secas?
servido por LA BRUJA
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16 Septiembre 2007
Ayer hizo 27 años. 27 años desde que abrí los ojos al mundo por primera vez. 27 años desde que a trompicones logré abrirme paso hasta un mundo que, ¿quién sabe? porque no lo recuerdo, pero seguramente se me presentaba lleno de esperanzas y anhelos.
Ha pasado la vida en 27 años. Han pasado mil sueños de niña
ante mis ojos, mil sueños que he visto morir bajo el sol y convertirse en cenizas para siempre. Mil canciones han sonado en 27 años, cientos de amores se cruzaron y dijeron adiós desde la esquina del tiempo.
27. Bonito número el 27. La edad que tenía el amor cuando me
enteré de que existía. Quizás sea éste el año en el que él me conozca a mí.
27 años llenos de adioses, de mañanas, de maletas y de olvidos. 27 años que hoy se quedan suspirando en el pasado, apilando recuerdos en cajas de cartón. 27 años agotados a base de comerme el mundo.
27 años para un final que pienso convertir en comienzo. El final de la niña que vivió siendo anciana y hoy se convierte en una mujer que no piensa dejar de sentir nunca como una niña. Hoy comienza el mañana y detrás de él, la vida entera.
servido por LA BRUJA
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14 Agosto 2007
Claman las campanas, empeñadas en gritarme que es mi tiempo. No saben que yo prefiero no llevar reloj. Resuenan en las esquinas voces que me dicen que salte y toque las nubes. Pero, las nubes están huecas y húmedas y a mí no me gusta el frío que trae la lluvia entre los huesos.
Chilla el viento tras los cristales, empeñado en que es el momento de cabalgar y enfurecer a los perros. Yo, sin embargo, prefiero quedarme con las caricias suaves de mi gata a los pies de la cama y esperar que la luna se hunda en el horizonte y que los perros callen y olviden el embrujo de la luna llena.
No, no soy una cometa. No me gusta dejarme arrastrar por la corriente. No, yo prefiero nadar a brazo firme, aunque a veces sienta que la costa se aleja. No. No voy a salir volando porque mi elemento es el mar y no el aire.
Deja de chillarme, que no te quiero oír. Que, aunque tu disfraz de Armani huela a cierto, llevo demasiado tiempo navegando con estas velas y siempre han sabido conducirme a la costa adecuada. Sin embargo a ti, señorita remilgos de cordura, sólo una vez decidí seguirte en tu sendero de luz y acabe ciega, a oscuras y sola en un valle de lágrimas que aún persigue a mi armonía.
Así que, adiós. Deja de chillarme y vete, que mi suerte la decido yo.
servido por LA BRUJA
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17 Enero 2007
Cómo duele el alma cuando grita en silencio dentro del pecho... ¿Cúantas veces más tendré que deshacer el camino andado? ¿Cuántas direcciones equivocadas más tomaré en este infinito cruce de vías?
De nuevo tendré que hacer las maletas con sueños rotos, tendré que facturar las emociones en busca de un nuevo destino. De nuevo me encuentro en la casilla de salida, con el alma a oscuras, el corazón muerto y el instinto herido y sin fuerzas para colaborar.
¿En qué cima fijaré ahora mi meta? ¿Hacia qué horizonte debo cabalgar?
Hoy, de nuevo, las lágrimas me queman los párpados por dentro, hiviendo de ganas de zafarse del hermetismo de hielo logrado tras años de fría resignación. Mi corazón se aburre en un bostezo, sin fuerzas suficientes para otra vez partirse en dos.
¿Cuántas veces más tendré que mudar las pasiones? ¿Cuántas veces se puede reescribir la propia historia sin que se desgasten los papeles del destino a borrones?
Hoy, de nuevo, miro el tiempo en la distancia. Observo la humareda de mil hogueras que creí eternas, apagadas con la lluvia del destino o de la suerte. ¿Cuántos incendios puede soportar un solo bosque antes de perder el verde de su esperanza?
Hoy, todos los sueños rotos, los besos olvidados, los abrazos al viento, los "te quiero" malheridos, me miran con ojos de amargura, preguntándome cuántas caricias más quedarán huérfanas y abandonadas en el asilo de los recuerdos amargos.
Giro sobre mí misma. Una vez y otra, y otra más. Miro el paisaje y sólo hay humo, sólo hay niebla húmeda, sólo hay frío y desganas.
Tan sólo una hoguera permanece encendida. La única que supe siempre realmente eterna, la única realmente inalcanzable, la única incapaz de dar calor alguno ya.
Sí, esa hoguera azul llena de brillo, que permanece inmovil en la oscuridad insondable, como una estrellla en el firmamento: igual de bella, igual de inalcanzable.
Un día juré abrazarla sólo a ella. Para mi desdicha, lo cumplí. Un día pedí a todos los elementos que el tiempo se parara para siempre en su cintura, y me lo concedieron.
Hoy, viajo encadenada aún a su cuerpo, siguiendo la senda de su fugaz y estelar locura, sabiendo que mi barco de vela hecha jirones viajará etermanemente por estas aguas de inmensa soledad, incapaz de alcanzar algún día puerto alguno.

Porque no existen carteles en los caminos del océano, porque no hay ruta fijada en el devenir de los días, porque no hay más rumbo que el que dictan las olas, meciéndome caprichosas de la nada al más allá.
servido por LA BRUJA
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16 Diciembre 2006

Dime, estatua de pálido embrujo, ¿qué esconde el mármol de tu piel? ¿Cómo has logrado en un segundo que toda mi vida caiga a tus pies?
Dime, preciosa escultura, que ni Miguel Ángel podría tallar, ¿es cierto que el rumor que escucho, acercando mi oído a tu marmórea piel, es un corazón oprimido por el frío de años esperando amar?
Dime escultural hermosura, ¿qué te hizo fijar en mí tu mirada de hielo? ¿Con que cincel se tallaron tus ojos de púrpura en metal bruñido? ¿Por qué me gritan que te duelen tan sólo con mirar?
Pero, sobre todo dime, pétrico talle que logró hechizarme, ¿qué hay en tu pasado, qué triste lamento, qué oscura tortura, qué cruel desamor, que fue capaz de dejar en tu piel de seda esos surcos grises que sangran de dolor?
Y, dime, sí, dímelo de nuevo, mi bella figura de fascinación, dime todo aquello con lo que lograste que volara, dime que me amas por duro que sea tu corazón.

servido por LA BRUJA
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15 Diciembre 2006
Perdón. Perdón por todo. Perdón por haberte defraudado de este modo, por haber cortado en pedacitos la colcha que nos cubría y calentaba con mimo, resguardando nuestra pasión de la crueldad del mundo palpable.
Perdón. Perdóname por mi imprudencia, por lo desastroso de mis impulsos infantiles, por la ingenuidad suicida de mi lengua, por el exhibicionismo impúdico de mi alma. Lo siento, lo siento como hacía tiempo que no sentía, como pocas veces he podido llegar a sentir.
Lo siento, lo siento porque me duelen las miradas de fuego, lo siento porque me hace daño el dolor de tus ojos, lo siento porque tus lágrimas mudas me abrasan la piel y dejan en carne viva cada palmo de mi alma.
Lo siento y siento más mi impotencia, lo siento y siento no poder hacer nada más que sentirlo.
servido por LA BRUJA
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